En un
viaje de negocios a la bella ciudad de Praga, Beth conoció al encantador y
seductor Alex Andrews.
El hecho
de que se enamorara de ella tan rápidamente despertó las sospechas de Beth. Ella
había aprendido la lección después de una humillante experiencia con un hombre
que la había engañado, y no estaba dispuesta a creer en las mentiras de otro
hombre. A partir de ese momento, se acabaron los romanticismos; ya era hora de
darles a los hombres un poco de su propia medicina.
