El destino obligó a Sabine Hayes a reencontrarse con el padre de su hijo,
aunque no estaba dispuesta a rendirse a todas sus demandas. No iba a permitir
que el poderoso y rico Gavin Brooks volviera a manipularla. Le consentiría
conocer a Jared, pero ella no volvería a su lujoso mundo ni a su cama. Sin
embargo, Gavin no había dejado de desear a Sabine y, además, tenía derecho a
reclamar lo que era suyo.
Por eso
haría todo lo que estuviera en su mano para impedir que ella volviera a
escapársele.
